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Vin Francis

Nomenclatura BIM

La nomenclatura BIM es un sistema de codificación y nombrado estandarizado para identificar archivos, modelos, planos, documentos y elementos dentro de un proyecto que usa la metodología BIM (Building Information Modeling).

Consiste en usar una estructura fija que define cómo nombrar archivos, qué metadatos debe contener cada documento (como disciplina, versión, fecha, tipo de entrega, etc.) y garantiza que todos los participantes trabajen bajo las mismas reglas.

La nomenclatura BIM es la base de la organización en un proyecto colaborativo. Si tú no nombras bien, tú no encuentras, tú no coordinas y tú terminas perdiendo tiempo con archivos duplicados o versiones equivocadas. En proyectos BIM, donde los documentos, modelos y planos se generan en grandes cantidades, la nomenclatura no es un detalle: es un requisito operativo.

Tú necesitas una codificación estandarizada para que todo el equipo trabaje con la misma lógica y bajo las mismas reglas. Por eso, la nomenclatura BIM no se limita a un nombre “bonito”, sino que integra información clave dentro del propio nombre del archivo.La norma ISO 19650 establece principios claros para la gestión de la información en proyectos BIM, y la nomenclatura forma parte directa de esa gestión. A través de ella se incorporan metadatos esenciales como disciplina, fase, tipo de documento, versión y estado, permitiendo que cualquier persona, en cualquier momento, identifique qué documento está usando y si es el correcto.



Cuando tú aplicas una nomenclatura BIM correcta dentro de un CDE, reduces el caos, mejoras la trazabilidad de la información y aceleras la toma de decisiones. Por eso este contenido es clave: aquí vas a entender qué es la nomenclatura BIM, cómo se estructura y cómo se aplica de forma real dentro de un entorno común de datos.

Índice

    Guía rápida de nomenclatura BIM


    ¿Qué es la nomenclatura BIM y por qué es importante?


    La nomenclatura BIM es un sistema de codificación estandarizado que define cómo se deben nombrar archivos, modelos, planos y documentos en un proyecto BIM. No es un capricho, es una forma de garantizar que todos los participantes trabajen bajo las mismas reglas. Cuando tú usas una nomenclatura estándar, tú evitas confusiones, duplicidades y errores de coordinación.

    En proyectos tradicionales, muchas veces se utilizan nombres como “versión final”, “final v2”, “nuevo definitivo” o “revisión última”. Esto puede parecer claro para quien lo creó, pero para el resto del equipo se convierte en un problema. En entornos BIM, donde los modelos y documentos están interrelacionados, usar un archivo incorrecto puede generar errores en diseño, en obra o en costos.

    • La nomenclatura BIM proporciona información clara a todos los agentes involucrados en el proyecto (arquitectos, ingenieros, constructores, gestores, etc.)
    • Asigna un identificador único a cada contenedor, evitando duplicidades y confusión.
    • Facilita búsquedas rápidas y eficientes de información, especialmente en proyectos con miles de archivos.
    • Mejora el intercambio de información entre todos los agentes a lo largo de todo el ciclo de vida del activo construido (diseño, construcción, operación y mantenimiento)
    • Porta trazabilidad ya que siempre puedes saber qué documento pertenece a qué fase, disciplina, Autor y cuándo fue generado
    • Permite automatizar procesos, dado que los entornos comunes de datos (CDE) pueden gestionar documentos automáticamente cuando existe una nomenclatura bien estructurada.

    Por eso, la nomenclatura BIM es obligatoria en proyectos bien gestionados. La ISO 19650 exige que cada contenedor de información tenga un identificador único, con campos definidos y un orden claro. No se trata solo de escribir un nombre “bonito”, sino de incorporar metadatos esenciales dentro del nombre del archivo para que cualquier persona, en cualquier momento, entienda qué documento está utilizando y si es el correcto.

    Además, la nomenclatura BIM es fundamental para la automatización. Los sistemas de gestión documental, los CDE y las herramientas de coordinación utilizan los nombres para clasificar y controlar flujos de información. Si tú no nombras bien, la automatización falla. Por eso, la nomenclatura no es solo una recomendación: es una condición para que BIM funcione de verdad.

    Beneficios de una codificación BIM estandarizada


    La primera ventaja de la nomenclatura BIM es la claridad. Cuando un archivo está bien codificado, tú puedes identificar rápidamente de qué proyecto es, a qué disciplina pertenece, en qué fase se encuentra y qué versión representa. Esto reduce el tiempo perdido en búsquedas y evita decisiones basadas en documentos incorrectos.

    Otro beneficio clave es la trazabilidad. La nomenclatura permite rastrear el ciclo de vida de un documento. Tú puedes saber cuándo se generó, quién lo produjo y en qué estado se encuentra. Esa trazabilidad es esencial en proyectos BIM porque permite justificar cambios y mantener el control documental.

    La estandarización también mejora la colaboración. Cuando todos los equipos usan la misma lógica de nomenclatura, se elimina la confusión entre disciplinas. Arquitectos, ingenieros, contratistas y supervisores pueden entender el mismo documento sin necesidad de pedir explicaciones adicionales. Esto acelera la coordinación y reduce errores.

    Además, una codificación BIM correcta mejora la calidad del proyecto. Cuando la información está organizada, el equipo trabaja con más seguridad y se reduce el retrabajo. En proyectos grandes, donde la cantidad de información es enorme, la nomenclatura es el único mecanismo que evita que la documentación se convierta en caos.

    Finalmente, la nomenclatura BIM te permite escalar la gestión. Si tú trabajas en varios proyectos al mismo tiempo, una nomenclatura consistente facilita la organización y el control. Esto es esencial si tú gestionas portafolios de proyectos o trabajas con múltiples equipos en paralelo.

    Estructura de la nomenclatura BIM según ISO 19650


    La ISO 19650 establece que la información debe gestionarse con un identificador único y estructurado. Esto significa que la nomenclatura BIM no se deja al criterio personal, sino que se define mediante campos específicos y un orden fijo. Cada archivo debe contener metadatos dentro del nombre, lo cual permite identificar de manera inmediata su contenido, estado y responsable.

    En términos prácticos, la estructura ISO 19650 define campos como proyecto, creador, volumen, nivel, tipo de documento, disciplina, número, descripción, estado y revisión. Estos campos están organizados en un orden establecido para que todos los participantes del proyecto interpreten los archivos de la misma manera. Cuando tú respetas esta estructura, la información se vuelve clara y consistente.

    La estructura no solo es un requisito normativo; también es la base para la automatización de procesos en un CDE. Los sistemas pueden clasificar documentos de manera automática si los nombres están bien estructurados. Por eso, aplicar la estructura ISO 19650 no es un formalismo, es una necesidad operativa.

    Reglas de nomenclatura: caracteres, orden y longitud


    La nomenclatura BIM tiene reglas claras sobre los caracteres permitidos, el orden de los campos y la longitud de cada sección. Estas reglas garantizan que los nombres sean legibles, compatibles con plataformas digitales y fáciles de interpretar.

    La norma recomienda usar caracteres alfanuméricos, evitando tildes, caracteres especiales y espacios. El uso de guiones medios para separar campos es una práctica estándar. El orden de los campos debe mantenerse para que la lectura sea coherente en todo el proyecto. Además, se recomienda que los nombres no excedan cierta longitud para evitar errores en sistemas informáticos.

    Estas reglas pueden parecer estrictas, pero son necesarias. Cuando tú trabajas con miles de archivos, cualquier ambigüedad se convierte en un problema. Las reglas de nomenclatura evitan confusiones y permiten que la información se integre sin fricciones en el entorno común de datos.

    Nomenclatura BIM aplicada a contenedores y estados del CDE


    Para poder trabajar de forma colaborativa es necesario disponer de un Entorno Común de Datos (CDE). El CDE es la fuente acordada de información para cada activo o proyecto, para reunir, gestionar y repartir cada contenedor de información a través de un procedimiento establecido (ISO 19650-1).

    Esta colaboración puede llevarse a cabo en una solución tecnológica o herramienta que al menos permita:

    • Clasificación de los contendedores de información.
    • Gestión del estado de la información.
    • Control del acceso a la información.
    • Control de versiones.

    La nomenclatura BIM no funciona aislada; necesita un entorno común de datos para aplicar sus reglas de forma efectiva. Dentro del CDE, la información se organiza en contenedores con estados definidos como trabajo en progreso, compartido, publicado y archivado. Cada archivo dentro de estos contenedores debe cumplir con la nomenclatura establecida para que el flujo de información sea coherente y controlado.

    Cuando tú integras la nomenclatura BIM dentro del CDE, logras que la gestión documental sea mucho más eficiente e incluso automática. Los estados de la información permiten controlar qué documentos pueden usarse para coordinación, cuáles están listos para ejecución y cuáles deben archivarse. Si tú no aplicas una nomenclatura correcta, el CDE pierde orden y no puede garantizar que los equipos estén trabajando con la versión correcta de la información.

    La conexión entre la nomenclatura BIM y los contenedores de información es clave porque permite trazabilidad. El estado del archivo puede identificarse desde el propio nombre, lo que facilita el control en cada fase del proyecto. Esta práctica es fundamental en proyectos BIM complejos y en contratos con altos requisitos de calidad, donde la gestión de la información es tan crítica como el propio modelo.

    MIDP y TIDP: documentos clave para gestionar la información


    El MIDP, o Master Information Delivery Plan, es el documento maestro que define la planificación de entrega de información en un proyecto BIM. El TIDP, o Task Information Delivery Plan, es la versión específica para cada disciplina. Ambos documentos son esenciales para estructurar la nomenclatura y asegurar que todos los equipos entreguen información en el formato correcto.

    Cuando tú defines el MIDP, tú estableces el marco general: qué información se entregará, cuándo, por quién y con qué nivel de detalle. El TIDP, en cambio, permite que cada equipo detalle su propio plan, alineado con la estrategia general. Esta relación asegura coherencia y evita que cada disciplina trabaje con criterios distintos.

    La nomenclatura BIM se apoya en estos documentos porque define los campos, los estados y las reglas que deben aplicarse. Si tú no defines un MIDP y un TIDP, la nomenclatura se vuelve inconsistente y la coordinación falla. Por eso estos documentos son obligatorios en proyectos BIM bien gestionados.

    Roles y permisos en el CDE para controlar la documentación


    La nomenclatura BIM solo funciona si los roles y permisos están claros. En un CDE, cada actor tiene responsabilidades específicas. La parte que designa, la parte designada principal y las partes designadas tienen distintos niveles de acceso. Esto garantiza que la información se gestione de manera segura y ordenada.

    Cuando tú asignas roles correctamente, evitas que cualquier persona modifique información crítica. Esto es importante porque en proyectos BIM la documentación tiene impacto directo en la obra. Los permisos permiten controlar qué documentos pueden ser editados, revisados o publicados.

    Además, los roles están ligados a la nomenclatura. Cada documento tiene un creador y una disciplina asignada, lo cual facilita la trazabilidad. Cuando tú gestionas roles y permisos junto con la nomenclatura, el sistema se vuelve coherente y confiable.

    Condiciones Generales Para Usar de Forma Correcta la Nomenclatura BIM


    • Cada parte del nombre debe estar compuesta por letras y números (A-Z, a-z, 0-9) siguiendo el formato UpperCamelCase, o sea, que cada palabra empiece con mayúscula.
    • No uses signos de puntuación, tildes, espacios en blanco ni símbolos especiales.
    • Separa cada campo usando un guion medio (-).
    • Aunque hay una sugerencia sobre cuántos caracteres debería tener cada campo, puedes adaptarlo según las necesidades de tu proyecto o empresa. Lo importante es que, una vez que definas esa cantidad, no la cambies dentro del mismo proyecto.
    • Es mejor que el nombre completo del archivo no supere los 60 caracteres. Así evitarás problemas técnicos y será más fácil de leer.
    • También se aconseja seguir el orden de los campos que te proponen, pero si por alguna razón tu proyecto lo requiere, puedes reorganizarlos.
    Campo Definición Requerimiento Longitud
    Proyecto Identificador del expediente, contrato o proyecto Requerido 2-12
    Creador Organización creadora del documento Requerido 3-6
    Volumen o Sistema Agrupaciones, áreas o tramos representativos en los que se fragmenta el proyecto Requerido 2-3
    Nivel o Localización Localización dentro de un Volumen o Sistema Requerido 3
    Tipo de Documento Tipología de documento, entregable o auxiliar Requerido 3
    Disciplina Ámbito al que se corresponde el documento Requerido 3
    Número Enumerador de partes Requerido 3
    Descripción Texto que describe el documento y su contenido Opcional Sin límite*
    Estado Situación, temporal o definitiva, del documento Opcional/Metadato 2
    Revisión Versión del documento Opcional/Metadato 4

    [*] Aunque no se indica una longitud máxima para el campo descripción, se recomienda que se limite para que la longitud total de todos los campos no exceda 60 caracteres.

    Errores comunes al aplicar nomenclatura BIM y cómo evitarlos


    El error más común es usar nombres informales o sin estructura, como “final”, “definitivo” o “versión final”. Esto genera confusión y retrabajo. Otro error es no respetar el orden de los campos, lo que dificulta la lectura y la automatización.

    También es frecuente exceder la longitud recomendada o usar caracteres especiales. Esto puede generar problemas en plataformas digitales y en la interoperabilidad. Un error adicional es no integrar la nomenclatura con el CDE, lo que produce inconsistencias entre archivos y contenedores.

    La forma de evitar estos errores es aplicar una estructura clara, definida en el MIDP y el TIDP, y capacitar al equipo en su uso. Cuando todos usan la misma lógica, el error desaparece y el trabajo colaborativo se fortalece.