La nomenclatura BIM es la parte más importante para aplicar correctamente la metodología BIM. Si tú no la usas bien, no vas a poder filtrar, no vas a poder auditar y todo tu proyecto BIM se vuelve un caos. La ISO 19650 lo deja claro: la documentación debe estar ordenada, estructurada y trazable durante todo el ciclo de vida del proyecto. Por eso hoy te enseño cómo aplicar la nomenclatura BIM dentro de un entorno colaborativo real, con archivos reales, para que puedas filtrar, auditar y gestionar la información desde la fase de diseño hasta la construcción y mantenimiento.
En este artículo te muestro cómo trabajamos la nomenclatura BIM dentro de un CDE, cómo se estructura cada campo y cómo tu equipo puede usarla para organizar toda la información del proyecto.
Contenedores y estados: la base de la organización en el CDE
Cuando ingresas a un contenedor de información, encuentras los estados definidos por la norma: trabajo en progreso (WIP), compartido, publicado y archivado. Estos estados son la base del orden documental. Además, cada contenedor se relaciona con la fase del proyecto, ya sea planificación, diseño, construcción u otras.
La nomenclatura BIM se integra con estos estados para que cada archivo tenga un identificador único y una ubicación clara. Eso te permite filtrar con precisión y evitar errores de uso. Sin esta estructura, los proyectos se desordenan y los equipos pierden tiempo buscando archivos.
Estructura de la nomenclatura BIM según ISO 19650
La nomenclatura BIM se construye con campos definidos: proyecto, creador, volumen o sistema, nivel de localización, tipo de documento, disciplina, número, descripción, estado y revisión. Cada campo tiene reglas claras: longitud, caracteres permitidos y orden.
Por ejemplo, el código de proyecto identifica el trabajo en curso. El creador indica la empresa o disciplina responsable. El volumen o sistema ubica el archivo en el proyecto. El nivel de localización indica dónde aplica la información. El tipo de documento define si es plano, modelo, informe o archivo PDF. La disciplina especifica el área técnica. El número organiza la secuencia, la descripción da contexto, el estado indica si está en proceso o publicado y la revisión controla versiones.
Cada campo tiene un propósito y, cuando se combina, forma un nombre claro y estandarizado que toda la organización puede entender.
Aplicar la nomenclatura en un archivo real dentro del CDE
Cuando subes un archivo al CDE, la plataforma te permite asignar la nomenclatura. Primero defines el proyecto, luego el creador, el volumen o sistema, el nivel, el tipo de documento y la disciplina. Después agregas el número, la descripción, el estado y la revisión. Todo esto se transforma automáticamente en el nombre correcto del archivo.
Lo más importante es que ya no tienes que cambiar nombres manualmente ni llenar línea por línea. El sistema crea la nomenclatura y la aplica al archivo con un solo clic. Esto reduce errores y acelera la gestión documental.
Filtrar y auditar con nomenclatura BIM
El verdadero valor de la nomenclatura BIM está en el filtro y la auditoría. Cuando todo está bien nombrado, puedes buscar por disciplina, nivel, estado o tipo de documento. En lugar de abrir carpetas y revisar archivos uno por uno, aplicas filtros y encuentras el documento exacto en segundos.
Esto te permite auditar la documentación BIM, verificar trazabilidad y mantener control en todas las fases del proyecto. Si la nomenclatura está bien aplicada, el CDE se convierte en un sistema de gestión real, no solo en un repositorio.